Los amores de verano
Las vacaciones son siempre una buena excusa para enamorarse. En ese período solemos estar dispuestas a olvidar las obligaciones y la rutina, y apostar por el placer y la libertad. Al cambiar de lugar geográfico, algo en nuestro interior nos mueve a la aventura y así surgen los llamados "amores de verano". Muchos de ellos son romances breves y apasionados, que no siempre colman nuestras expectativas de formar una relación más comprometida. En cambio, si de estos "amores de verano" queremos armar una relación sólida, debemos tomar recaudos y modificar algunas estructuras. Veamos dos ejemplos:
LOS IMPOSIBLES:
Los protagonistas: Mariana (25 años; soltera). Roberto (36 años; casado; tiene dos hijos: un varón de 4 años y una nena de 2). Se conocieron en Mar del Plata.
Escuchemos a Mariana: "Nos conocimos por casualidad en una confitería del centro. Me invitó a tomar un café y comenzamos a charlar. Roberto me contó que se había casado muy joven y que no era feliz en su matrimonio. Yo me sentí halagada de que me confiara sus Intimidades. Me pareció que se sentía solo y que necesitaba afecto. Cuando me pidió que nos^B viéramos a ver me puse muy contenta. En nuestro siguiente encuentro tuvimos relaciones sexuales. Me solté como nunca, porque quería que se sintiera conmigo mejor que con ninguna otra mujer.
Durante las vacaciones nos veíamos casi todos los días durante dos o tres horas. Luego se iba con su familia, pero yo trataba de no pensar en eso. Cuando no estaba con él me sentía bastante sola, pero llenaba mi tiempo recordando el último encuentro sexual o 'haciéndome la película' de lo hermoso que Iba a ser el próximo. Cuando faltaban pocos días para volver le pregunté a Roberto cómo íbamos a hacer para encontrarnos en Buenos Al-res. El se puso serio: 'no sé, no estoy seguro, no pensé nada', dijo. Entré en pánico pensando que en algo estaba fallando y que él se podía alejar de mí. Entonces, decidí Ir al centro para comprar ropa y estar más seductora. Cuan do estaba pagando los dos bodyes y un vestido con Lycra, entró sorpresivamente junto a su esposa y su hljita menor. Traté de mirarlo de frente, pero desvió su mirada.
Volví a Buenos Aires sintiéndome mal. Hasta ahora no supe nada de él; me pesa tener que ir a trabajar, no tengo ganas de ver a mis amigas y me cuesta recuperarme del dolor. No dejo de preguntarme, ¿porqué?".
Comentarios: sin lugar a dudas, uno de los mayores amores Imposibles es establecer relaciones con hombres casados. Sobre todo porque es poco probable que dejen a sus esposas, quienes tienen un espacio ganado.
Frente a los amores imposibles, la mujer tiene necesidad de dar más amor del que recibe por parte del hombre. Cada encuentro sexual se transforma en una lucha por conseguir el amor de ese hombre.
Mariana disfruta principalmente de la sensación de ser valorada. Se queda "pegada" a Roberto porque seguramente él se las Ingenia para decirle, en dos horas, las cosas que ella quiere escuchar. Volver a encontrarse con él es seguir escuchando eso que necesita para alimentar su propia estima.
Ella recorta la realidad, sólo ve el poco tiempo que pasan juntos. Trata de negar, de no pensar en el resto. Cuando percibe que él no está seguro, ella se pregunta en qué se está equivocan do, y por eso se va a comprar ropa sexy. Grave error: el que está en deuda es él, que no aclara los términos de ¡a relación.
Si ella encontrara un hombre Interesado realmente en ella, lo consideraría aburrido. Porque, para muchas mujeres, amor es igual a lucha y sufrimiento. Ella, en vez de preguntarse: ¿por qué? ¿qué pasó?, debería pensar: ¿esta relación es buena para mí?
Sería positivo también, en estos casos, aprender a esperar antes de tener relaciones sexuales. Teniendo el panorama más claro se puede actuar con mayor seguridad.
Las mujeres, muchas veces, nos esforzamos demasiado en mantener una relación por el miedo al abandono.
No obstante, ¿algunas relaciones con hombres casados llegan a buen puerto? En un tema tan delicado como este, es difícil generalizar. Habría que analizar con cuidado cada caso en particular. Aunque se trata de una minoría, hay hombres casados que descubren que están mejor con una nueva relación y que están dispuestos a comprometerse con una nueva pareja. De todas maneras, habrá que ser muy Inteligentes y objetivas para descubrir si este hombre tiene Intenciones de jugar la apuesta y si nosotras seremos capaces de llevar esa historia adelante a pesar de los costos que Implique.
También hay mujeres que refieren sus experiencias con hombres casados expresando: "me sirvió porque me ayudó a crecer" o "siempre me sentí bien tratada" o "era lo mejor que podía vivir en ese momento" o "tuve que pasar por esa relación para darme cuenta de lo que buscaba". Cada historia personal y de pareja es un caso aparte. Habrá que analizar -repito- cada situación con detenimiento, teniendo en cuenta las variables enjuego.
El amor, muchas veces, está asociado con el dolor. Aunque suene romántico, es esperable que el amor no se conjugue con dolor sino con felicidad.
LOS POSIBLES:
Los protagonistas: Silvia (separada; 32 años; tiene un hijo de 7). Carlos (también separado; 39 años; tiene dos varones, de 12 y 10 años). Escuchemos a Silvia:
"Conocía Carlos en Plnamar, en la casa de unos amigos en común. Estoy separada desde hace tres años y durante la segunda quincena de enero mi hijo se fue de vacaciones con su papá, así que me fui sola a la costa. Después de mí separación salí con algunos hombres, pero sentía mi sexualidad 'dormida'.
Carlos me gustó desde el primer momento, porque me pareció cálido y agradable. Algo en él me inspiraba confianza. Conversamos esa noche y nos encontramos al día siguiente. El tiempo estaba hermoso y caminamos por la orilla, mientras charlábamos. Le conté algunas cosas sobre el fracaso de mi matrimonio y, mientras escuchaba lo que decía él, me sorprendió descubrir lo difícil que es para un hombre la separación, el no convivir con los hijos, el miedo a equivocarse otra vez. Cuando volvimos a la sombrilla, hacía frío. Sentí ganas de que él me abrazara. Sin embargo, cuando lo hizo e Intentó llevar la situación a 'algo más', me asusté. Y se lo dije. Le pedí que esperara un poco; todavía no me sentía preparada. Por un momento tuve miedo de perderlo, sobre todo porque yo había tenido una experiencia horrible con un hombre, que cuando le dije cómo me sentía, se alejó y no me llamó más. Sin embargo Carlos no dijo nada y los días siguientes continuamos conociéndonos. Paseamos, anduvimos en bicicleta y hasta fuimos de excursión a Villa Ge-sell. Una de esas noches fuimos a bailar, salimos a mirar el cielo estrellado y surgió en los dos, con mucha fuerza, el deseo de hacer el amor. Tuvimos relaciones sexuales y fue hermoso. Volví a sentir con toda la fuerza y estaba tan emocionada que tuve ganas de llorar. Después, cuanto más nos conocíamos, mejor era el sexo entre nosotros. Hasta que terminaron mis vacaciones y tuve que volver a Buenos Aires. Me asustó pensar que junto con la 'magia del verano' se podía terminar la relación, pero estaba contenta con lo que me había permitido vivir.
En Buenos Aires me sentí muy bien, me reencontré con mi hijo y con una sensación de plenitud. Además, me pasa algo Increíble: cuando salgo a la calle, los hombres me dicen piropos. Mis amigos también comentan que estoy más linda. Carlos volvió a llamar y nos estamos viendo. Vamos a ver si lo nuestro puede prosperar. Yo creo que sí".
Comentarios: este es un ejemplo de un buen amor de verano, porque Silvia tu: vo expectativas realistas y sacó lo mejor de esta experiencia.
A Carlos lo vio confiable. Cuando conocemos a un hombre la intuición vale mucho, y debemos dejarnos guiar por ella.
Silvia está en contacto con sus sentimientos. Ella registró el miedo y lo pudo decir. Se arriesgó a perder a Carlos en pos de respetar primero lo que sentía. Por otra parte, el hombre que tiene interés en una mujer sabe respetar el límite. El que se disgusta o se va, se hubiera ¡do de todas maneras en ningún momento se "hizo la película" sobre el futuro de la relación. Estuvo dispuesta a aceptar que la relación podía terminar con el verano.
Sus expectativas fueron concretas y no se preguntó ¿qué puedo hacer para que él cambie? sino ¿qué saqué de positivo de la experiencia? Se siente enriquecida con lo que vivió, con volver a sentirse mujer más allá de loque suceda.
El hecho de que cuando ella estaba sin Carlos se sentía contenta y serena es un dato que nos da la pista de estar ante una relación sana y positiva.
Solo por amor:
Otra situación común es que un hombre y una mujer se conozcan en un lugar de veraneo y que cada uno, durante el año, viva en un lugar geográficamente muy distante. Las variables para que esa historia de amor tenga un final feliz son Infinitas. Eso va a depender de las ganas y de las posibilidades concretas que existan para poder reencontrarse. Pero, más allá de lo que pase, si ella toma la relación valorando lo que de por sí la hizo crecer, ya es positiva. En síntesis, cada mujer debe estar muy atenta a ios "amores de verano". De estas experiencias se puede aprender mucho. Lo importante es ser conscientes de nuestra apuesta y saber qué buscamos de una pareja.