Rimas de Bécquer
Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla en 1836, su padre era pintor exitoso. Su infancia fue dichosa hasta los cinco años, cuando murió su padre. A los once años, murió su madre, y vive con sus tíos. Aprende pintura, al igual que su hermano Valeriano, quien será un pintor importante.
En 1853, publica versos en revistas y periódicos locales.
Forma una sociedad con otros dos poetas, Narciso Campillo, y Julio Nombela. Su educación literaria es clasicista. Su inclinación prerromántica, lo acerca a la emoción ante la noche, la muerte, la fragilidad humana.
En Madrid, trabajó como editor del periódico “El Contemporáneo”. Pero también desempeñó otros oficios para ganarse la vida.
Las rimas se concretan en la faceta intimista, en los temas del corazón, a través del poema breve. Murió en 1870, víctima de una larga enfermedad.
Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer:
Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
¡diera, alma mía,
cuanto pooseo,
la luz, el aire
y el pensamiento!
Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa el reflejo,
por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre el ancho espejo,
¡diera, alma mía,
cuanto deseo,
la fama, el oro,
la gloria, el genio!
Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento,
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo.