El arte de las seducción
Los humanos, al igual que el resto de los animales, tenemos nuestros rituales de conquista amorosa, con los cuales buscamos atraer al objeto de nuestro deseo para poder aparearnos y multiplicar la especie. Ni más ni menos, tan primitivo como eso, pero a la vez, tan fascinante.
Los hombres encaran el arte de la seducción de una forma un tanto diferente que las mujeres, pues en eso estriba la diferencia de los sexos.
El arte de la seducción masculina:
Cuando un hombre se prepara para la conquista, adopta una serie de posturas y actitudes que intentan comunicar sus
intenciones, y que el mensaje llegue a la destinataria, o en ocasiones a las destinatarias, y que constituyen el arte de la seducción masculina.
• Es común que se exhiban para que la dama en cuestión pueda apreciar sus cualidades.
• También se mostrarán más sonrientes y afables, sobre todo con la mujer de su interés.
• La postura corporal tenderá a realzar las virtudes y esconder los defectos. Parase derechos, esconder la barriga, sacar pecho, estirar el cuello, etc.
• La percepción del coeficiente intelectual que el hombre provoca, es una cuestión que preocupa mucho a la hora de la conquista. Se buscan frases inteligentes, o al menos que lo parezcan.
• Toda posesión material que les brinde estatus, será exhibida ostentosamente, pues esto brinda un aspecto exitoso.
El coqueteo, la principal herramienta en el arte de la seducción:
El coqueteo es una herramienta de seducción tanto para hombres como para mujeres, puede ser de manera consciente o inconsciente. Hay personas que poseen un don natural para la coquetería, y que todo lo que hagan (con o sin intención) resultará seductor.
Pero también está el coqueteo no intencionado, qu
e ocurre en ocasiones, cuando alguien está intentando seducir a otro, y ese otro en su esfuerzo por ser amable, termina dando señales que son interpretadas como aceptación. Por último, está el coqueteo intencionado, es aquel que va dirigido a captar la atención de la persona deseada, y que intenta seducirla.
Para el hombre es particularmente difícil el arte de la seducción, porque socialmente le corresponde iniciar la conquista amorosa, y es quien debe interpretar las señales de la mujer. En cambio, la mujer recibirá un mensaje bastante claro de que es el objeto de deseo del hombre, y sólo debe emitir una respuesta comprensible para él. Aunque no siempre resulta de manera exitosa, ya que la mujer tiene el peso de los prejuicios sociales que indican ciertas pautas de conducta, que hacen poco legible su respuesta, la cual no puede ser abierta o directa.
Hay dos maneras de coquetear: por diversión y por interés real.
• Coqueteo por diversión: es el tipo más común de coqueteo, no va apuntado específicamente a la conquista amorosa y se practica todo el tiempo, y con todas las mujeres. Es la clase de actitud que hace a un galán. Es una actividad que levanta la autoestima tanto del que la cultiva, como de sus “seducidas de ocasión”, ya que le aporta al hombre una sensación de bienestar y predispone favorablemente a las personas que lo tratan.
Y para las mujeres de ocasión, las hace sentirse tratadas como si fuesen especiales. En fin, es una actitud positiva e inofensiva para todos, que en realidad ayuda a cultivar las relaciones interpersonales y que no estaría de más que todos practicáramos. Lo bueno de esta técnica es que no requiere de sutilezas, pues no se está a la pesca de una pareja, se puede ser natural, sólo requiere de amabilidad y buen humor, y por supuesto, una enorme sonrisa. Con ello, el galán estará rodeado de mujeres que disfrutan de su compañía y tal vez entre ellas esté la que busca.
• El coqueteo por interés: esta estrategia que es el comienzo del cortejo, requiere de una percepción muy fina de las respuestas de la mujer en cuestión. Pues en el coqueteo intencionado, el hombre realiza su exhibición para impresionar a la dama, pero no siempre lo consigue, y de cuán rápido lo perciba, dependerá lo estrepitoso de su caída.
Al coquetear, el hombre demuestra interés por la mujer, si ella le responde favorablemente, él debe interpretarlo y proseguir con el juego, de lo contrario, debe cambiarse la técnica, y si el rechazo persiste, es mejor retirase. No existen limitaciones en cuanto a la mujer elegida, no es posible saber de antemano qué hombre está buscando una mujer, es mejor intentarlo, de todos modos es divertido.

