Seducir hombres
Desde los comienzos de la civilización, la mujer ha puesto sus esfuerzos en seducir hombres. Si los hombres seducen con sus demostraciones ostentosas, las mujeres tuvieron que aprender en esta sociedad machista, la manera sutil y delicada de seducir hombres, para que al final, fueran ellos los que creyeran tomar la indicativa.
Técnicas para seducir hombres:
A lo largo de la historia, la mujer ha empleado infinidad de herramientas para seducir hombres, desde el vestuario completo, hasta elementos pequeños y aparentemente insignificantes, como los abanicos, misales, rosarios, mantillas, velos, etc.
Los elementos de vestir junto con la manera de llevarlos, han sido tradicionalmente señales de amor.
Algunas prendas se han constituido en fetiches por las connotaciones sensuales que implican: zapatos, blusas, faldas, ropa interior.
El cortejo inicial para seducir hombres
El primer elemento para seducir hombres es la seguridad en uno mismo, a partir de allí todo es posible. La mirada es una técnica muy efectiva, basados en el precepto de que la mirada es el espejo del alma, con los ojos podemos enviar los mensajes más intensos y recibir al instante la respuesta. La mirada es el primer contacto con el otro, y un elemento muy importante en la comunicación.
La sonrisa es otro elemento de conquista. Como elemento gestual y de cordialidad, una sonrisa oportuna puede comunicar una inmensa cantidad de información valiosa, además de predisponer positivamente al otro.
Las palabras son poderosas, y de la elección que hagamos de ellas y de los silencios, depende la relación que establezcamos.
Las mujeres han empleado la voz y más concretamente la modulación de la voz como elemento para seducir hombres, desde siempre.
La leyenda del canto de las sirenas está basada en elementos de la realidad.
La comida es un arma muy femenina, aunque en realidad, no sólo se llega al corazón de un hombre a través del estómago, sino que todos somos igualmente sensibles a una buena comida. Es que el mecanismo del sexo y la alimentación, tienen que ver con instintos primitivos y están muy ligados. Por eso nunca hay que desestimar el poder de una comida atractiva a la hora de seducir hombres.
